“Practicar por muchos cuerpos. La responsabilidad de anticipación de un profesor de yoga” 

Guruji en una ocasión dijo: “…pon a un alumno en tadasana, luego en shirshasana, y sabrás todo lo que necesitas para enseñarle asanas”.

Con esta frase el maestro nos insta a que agudicemos nuestro sentido de la observación unido al conocimiento corporal y funcional de las asanas al abordar el difícil arte del diseño de las clases y la guía de los alumnos durante un curso hacia su equilibrio y potenciación con el mínimo esfuerzo, tanto por su parte como por la nuestra.

Este proceso suele ser en cierto grado, de ensayo-error, pero a veces la cantidad de “experimentos” y observaciones se dispara por la falta de experiencia del profesor o por su escasez de conocimientos relacionales de anatomía funcional y fisiología. En el mejor de los casos, esto alarga el tiempo en el que tanto los profesores como sus alumnos hallan la vía óptima de corrección postural y entrenamiento, en el peor, estas relaciones no previstas pueden ser de cierto riesgo cuando no se aplican las variantes adecuadas de los ejercicios aplicados a lo observado.

Con una correcta base, un profesor con una mínima experiencia, sabe relacionar y observar la tendencia de las cadenas musculares y del sistema óseo, previendo lo que sucederá con el alumno cuando aplique esta o aquella postura, solo por haber visto su comportamiento en tadasana y en un reducido grupo de asanas de pie. Por tanto, siendo inteligente, anticipará las carencias del alumno previendo asanas y variantes de las mismas que ayuden a fortalecer sus zonas deficientes proporcionándole un guión a medida, antes incluso de que su alumno se entere de qué está pasando.

El cuerpo sigue varios principios básicos sobre los cuáles desarrolla su estereotipo de funcionamiento inercial. Hablemos de dos de ellos que influyen bastante.

EL PRIMERO: La eficiencia energética. El cuerpo usará los músculos más fuertes para hacer cualquier trabajo, pues con el mínimo esfuerzo logra el resultado. Esto, como comprenderán, no ayuda al objetivo inicial del asana que es equilibrar el tono de las cadenas musculares, mucho menos cada cadena con su antagonista. Así que este es el primer elemento en contra que tenemos. Si dejamos al cuerpo hacer, sus partes fuertes serán cada vez más fuertes y las débiles, aun más débiles.

EL SEGUNDO: Evitar el dolor o la molestia. Ante zonas dañadas o molestas, el cuerpo evita su uso o presión por cualquier medio, incluso desarrollando procesos más complejos de funcionamiento que re-equilibran al cuerpo y cambia sus puntos de presión, pudiendo incluso terminar dañando otras zonas (la lesión después de la lesión) por huir de la molestia de la primera. Así que ante situaciones de recuperación de molestias o ante zonas o articulaciones muy débiles, se producirán sobrecargas de otras partes que cargarán con el peso y el trabajo de esta, creando sobre-estrés o en peores casos, otras molestias o deformaciones.

Hay que estar atentos cuando recibimos alumnos nuevos y captar sus tendencias de apoyo y de desviación del peso y la fuerza de sus pies y piernas. Observar cómo conectan sus fémures en las caderas, si hay simetría o no, si su columna se desvía como resultado de carencias de la pelvis y las piernas, o si se desvía genéticamente, o por mala postura de la propia columna. Si sus hombros heredan una mala postura de la columna. Si sus brazos y cuello padecen dolores que vienen de los hombros y otra vez de la espalda. Si el tono muscular de los brazos y las piernas es muy dispar. En fin, una enorme lista de elementos que podrían darnos la idea más clara de su estereotipo dinámico de funcionamiento y las causas mecánicas que le llevan a esto.

Por supuesto que hay muchos otros factores que provocan deformaciones y problemas en la alineación postural, pero no somos médicos ni rehabilitadores, por lo que si es el caso, es el deber del alumno y no del profesor, traer esa información. Nosotros los profesores debemos dejar claro al alumno antes de su primera clase, que cualquier proceso patológico o enfermedad en tratamiento, debe ser informada antes pasar a ser un alumno nuestro, y dejarnos a nosotros decidir si le aceptamos o no. No se aceptarán alumnos a mitad de un proceso de rehabilitación.

Tampoco aceptaremos alumnos con dolencias sin diagnosticar, ni alumnos aquejados de problemas que no comprendamos funcionalmente. Además, dejamos claro en la ficha que nos rellene, que cualquier información que no haya dejado explicada y sea relevante para el resultado de la práctica de asanas, queda fuera de nuestra responsabilidad. Esto es un principio ético, que ya hemos tocado en anteriores artículos y que nunca me cansaré de repetir, porque el entusiasmo y el afán de estudiar y superarnos, nos lleva a veces a cometer imprudencias que se pagan muy caro.

Cuando tenemos una idea más o menos clara de lo que necesita el alumno, en las primeras clases lo haremos hacer algunas posiciones (las mínimas) que nos devuelvan resultados que corroboren nuestra observación, y en caso contrario, nos permita corregir aquí y allí nuestro “mapa del alumno” por el que nos guiaremos en el ajuste del guión que le aplicaremos en todo el curso.

Por supuesto, la claridad y facilidad con que lleguemos al “guión corregido” y el número de “asanas experimentales” que apliquemos dependerá de la experiencia y la base del profesor. Pero el principio es el mismo y el objetivo último es hacer la práctica sencilla y óptima al alumno, así como a nosotros su enseñanza.

Aparejado a este proceso, está la dificultad de que muchos de estos estereotipos corporales van a diferir en mayor o menor medida del nuestro. Mientras más semejante es el alumno al profesor, más aprovechamiento de nuestra experiencia directa de práctica en el guión que diseñemos, pero cuando el alumno presenta un cuerpo muy diferente al nuestro, debemos prever situaciones por la que nunca hemos pasado ni sentido.

La imaginación, el estudio, la observación, la recreación en nuestro cuerpo de lo más cercano a estos casos, será de vital importancia para llegar a un guión que no será quizás el óptimo pero sí el mejor que podremos desarrollar para estos alumnos con nuestra experiencia. Por supuesto que estas recreaciones tienen un límite, como todo, pero nuestra inventiva puede traspasar fronteras que a priori parecen infranqueables.

soporte para shirshasanaPor ejemplo, guruji (B.K.S. Iyengar) en una ocasión se enfrentó a la dificultad de enseñar sirshasana a un hombre al que le faltaba un brazo. Imaginen ese problema. Ahora sabemos qué hacer porque su ingenio nos lo mostró. Pero en ese momento él desarrolló shirshasana con soporte. Tomó dos soportes para sus hombros, sillas o bancos, y lo puso de cabeza de manera que cada hombro descansaba en un soporte y el cuello y la cabeza colgaban libres entre ambos soportes. Así logró que este alumno experimentara toda la corrección postural de la columna en inversión soportado en sus hombros.

Este es un caso inspirador, y si quieren muchos más, lean la biografía de guruji y los tendrán. Comprenderán la importancia de los soportes y la cantidad de posibilidades que nos aportan. Pero además, hay que saber usar las asanas y sus relaciones, las secuencias de asanas y sus relaciones, observar sus resultados y rediseñar. Todo esto debe ser parte de la formación que cada uno de ustedes como profesores deben buscar, recibir en sus titulaciones o en su estudio posterior. Estas grandes herramientas nos hacen fuertes y flexibles en el arte de la enseñanza, en la guía segura y confiada de nuestros alumnos.

Enseñar yoga es un proceso que no tiene reglas fijas. Tiene principios generales, tiene máximas y estructuras basadas en nuestra anatomía y arquitectura densa y sutil, pero la forma óptima de enseñar no existe, solo la mejor aplicación de la misma a cada alumno, a cada grupo, a cada curso. Incluso a un mismo alumno se le enseñaría diferente cada año, pues cada año cambiamos, evolucionamos, toleramos algunas cosas y otras no, vemos el mundo diferente.

Estamos vivos el alumno y el profesor. Es un proceso terriblemente cambiante y apasionante que exige de nosotros, profesionales de la enseñanza, un compromiso de flexibilidad y adaptación a los alumnos y sus límites que no podría ser posible sin creatividad, observación y anticipación. 

8 Comments

  • María

    Reply Reply 10 julio, 2014

    En este artículo “aprender a observar” nos comentas que no se aceptarán alumnos a mitad de un proceso de rehabilitación.
    En principio, la palabra rehabilitación tiene un sentido muy amplio y puede tener varias acepciones, por lo que me gustaría que especificaras un poco a qué tipo de rehabilitación no aconsejas que se coja.
    ¿por qué lado puedo analizar esta recomendación……..? porque no es competencia nuestra, porque no es aconsejable irrumpir en otro tipo de tratamiento, porque hay que esperar al resultado de dicho tratamiento para poder tener un resultado y, como consecuencia, un diagnóstico………
    ¿En qué aspectos influye?

    • Jose Antonio Cao

      Jose Antonio Cao

      Reply Reply 11 julio, 2014

      Hola María, en primer lugar me refiero a tratamientos de rehabilitación osteopáticos o fisioterapéuticos posteriores al diagnóstico médico recibido por un traumatólogo. Por lo general es recomendado dejar que termine ese proceso antes de iniciar una práctica de asanas, ya que puede alterar negativamente el resultado de nuestras asanas y de su rehabilitación. No suelo ser categórico en mis expresiones pero cuando escribí el artículo pretendía dar una norma. Las normas pueden tener excepciones pero en la gran mayoría de los casos se deben cumplir.
      En segundo lugar, cuando una persona sufre un trastorno psicológico-fisiológico, por ejemplo depresivo o ansioso, también pasa por procesos terapéuticos. En estos casos tampoco suelo aceptar alumnos en clases regulares. Solo trato casos directamente en clases personales o grupos muy reducidos con secuencias cuidadosamente diseñadas. Otra vez, la norma es no aceptarlos en clases ordinarias. Aunque ellos insisten en que están bien, la realidad es que no lo están. Su energía y su mente no funcionan como una persona sana y una secuencia ordinaria de asanas o pranayamas sin los requeridos ajustes podrían empeorar el cuadro.
      Siempre pongo la salud del alumno como primer punto, aunque no es el único. Aceptar un alumno en mitad de un proceso médico, cuando aun no se le ha indicado que haga vida normal con ejercicio, es como poco temerario. Puede salir bien, pero puede costarnos caro si nos equivocamos y eso podría acabar con nuestro camino como profesores de yoga.

  • Daniel Saavedra Castro

    Daniel Saavedra Castro

    Reply Reply 11 julio, 2014

    hola Jose, me resulto claro de como observar y ayudar a llegar a las posturas con mas presicion,a mi se me dificulta por que tengo muchos practicantes.Pero estoy rediseñado mis clases con todas las propuestas que nos das. Gracias

  • María

    Reply Reply 13 julio, 2014

    Muchas gracias Jose Antonio. Es un gustazo tenerte, aunque lejos, tan cerca.

  • Guglielmino Olga

    Guglielmino Olga

    Reply Reply 2 enero, 2016

    Excelente material!. Para poder anticiparnos debemos tener claro que cada alumno debe completar su ficha inicial con dolencias o problemas físicos a los efectos de armar la clase en función de sus posibilidades.
    Quizás, como comenta Daniel, uno de los problemas sea la cantidad de alumnos. En nuestro profesorado nos sugirieron comenzar con un grupo poco numeroso para poder estar atentos a las necesidades de cada uno. De otra manera podemos caer en el error de no atenderlos como se merecen.
    Saludos. Olga

  • Ana Maria Gómez Ferradás

    Ana Maria Gómez Ferradás

    Reply Reply 21 abril, 2016

    Hola Jose Antonio,
    En un comentario anterior comentaba mis “dudas” acerca de mi camino como profesora. Después de este artículo algo me queda claro, es mi camino.
    Lo que transmites en este artículo lo comparto totalmente, de tal forma que parecen mis reflexiones. Te agradezco enormemente que compartas con nosotros ese don que tienes para las palabras, las explicaciones tan claras y bellas.

    Namaste

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