La educación es un basamento fundamental de la sociedad, pero la forma de transmitir el conocimiento puede cultivar el interés, la curiosidad y la pasión por el crecimiento personal o todo lo contrario, generar repulsión y tedio por la materia tan pobremente impartida.

Muchas veces son los profesores de yoga los que tienen la llave maestra hacia el disfrute y la evolución de los alumnos o su fracaso; y sorprendentemente, la eficacia de esta no recae únicamente en su conocimiento académico, sino en varios pilares que trataremos a continuación.

Si nos situáramos otra vez en el momento en el que entramos a una clase de yoga por primera vez, ¿qué fue lo que nos hizo quedarnos?

Seguramente responderán: el contenido, el yoga, la maravilla que es esta disciplina y todo lo que puede ofrecer a cambio de un esfuerzo relativamente pequeño. Pero esta respuesta no es del todo cierta. Estábamos seguros quizás de que seguiríamos practicando yoga, pero ¿estábamos seguros de continuar con ese profesor y en ese centro?

Si la respuesta es sí, entonces hay que pensar en las cualidades de la enseñanza de ese profesor de yoga.

Un buen profesor no es solo el que más conocimiento tiene de la materia, aunque esto sea la primera condición necesaria. Un buen profesor debe tener una relación con cada uno de sus alumnos que cumpla:

  1. Seguridad para el alumno en cada ejercicio que enseña.
  2. Seguimiento personal de cada alumno.
  3. Llevar al alumno a la experiencia directa de aquello que espera aprender. “La enseñanza viva”

Piensen otra vez en ese primer momento. Les preguntó su profesor por sus limitaciones físicas, fisiológicas, padecimientos psicosomáticos? ¿Les preguntó su profesor sobre sus expectativas en el yoga? ¿Sus objetivos?

Les llevó de la mano observando su evolución durante el tiempo que duró el curso que compartieron? Se ajustó correctamente la práctica a sus necesidades y objetivos? ¿Supieron en todo momento cuál era la estructura del curso, por dónde iban cada semana y qué debían ir entendiendo y realizando? Y lo más importante de todo: ¿Fueron capaces de experimentar el yoga y sus beneficios tal y como su profesor les transmitió?

DSC_022511Piensen en todas las preguntas anteriores. Ahora, además de tener una valoración de aquél momento con esta perspectiva, háganse una segunda pregunta.

¿Cómo podría un profesor con más de 30 alumnos, cumplir con este nivel de calidad? ¿Qué técnicas debería seguir para maximizar su tiempo y poder hacer llegar a un grupo amplio de alumnos, su enseñanza con este nivel de calidad y motivación?

Con una gestión adecuada del tiempo y con las técnicas que proponemos en nuestro Seminario: “Cómo Triplicar El Tiempo de Permanencia de Tus Nuevos Alumnos En Tus Clases de Yoga”, cualquier profesor con ganas de reciclarse y aumentar su cantidad de alumnos, podría lograrlo y además incrementar la permanencia media de sus alumnos hasta el triple del tiempo.

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Pruébalo, pon en práctica las técnicas que te daremos en él y comparte con nosotros tus resultados!

Namaste!

Jose Antonio Cao

NexoYoga.com

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