El Ejercicio de Transformación de la Mente en un Asana.

Cuando la mente se focaliza en una zona pequeña, controlamos muy bien y con mucha nitidez todos los detalles de esa pequeña parte del asana. Nos conocemos todas las distribuciones, nos sabemos de memoria todas las posturas. todo eso está muy bien. Pero la actitud de la mente, la forma en que la mente desarrolla la postura es lo primero que desaparece o disminuye de calidad.

Todos pensamos que  lo primero que involuciona cuando dejamos de practicar asanas es la elasticidad o la fuerza.

No es así?

** Este artículo es la trasncripción de este Fragmento de Video (VER VIDEO)

Lo primero que perdemos es la capacidad de coordinar zonas amplias del cuerpo. La capacidad de expandir la mente por todo el cuerpo y crear una acción única.

Todos los días tenemos que darle un input  al cerebro y a la mente de que la acción de un Asana es una acción global. Todas las instrucciones que están reproduciendo mentalmente, que están dando ustedes mismos ahora para hacer una posición, la tenemos puesta en orden porque el profesor las da en orden, pero eso es porque el profesor tiene una sola boca y no puede hacer otra cosa. Si tuviera varias bocas les daría varias instrucciones a la vez.

El único órgano sensorial que puede sentir muchas cosas a la misma vez es la piel porque está en todas parte del cuerpo. Durante un asana, el cerebro debe comunicarse con la piel más que con el ojo, precisamente por eso es tan necesaria la propiocepción.

Los canales que comunican al cerebro con cada parte de la piel son activados por el cerebro en un orden específico porque así lo decidimos, pero su verdadero potencial es que se pueden sentir y procesar todos a la vez. He ahí la cualidad de expansión y concentración de la mente trabajando en equilibrio. Un equilibrio que producirá sin duda la práctica profunda que es el yoga.    

Precisamente, se trata de que no vean en orden las instrucciones, sino que las vean una a una  como proyecciones de la postura, vista desde distintas partes del cuerpo, que una vez que se desarrolla la postura se pueden percibir como un todo integrado y completo.

¿Cuántas instrucciones tiene un Asana?

Una. Es el Asana en sí.

Cada una de las partes del cuerpo y su comportamiento en un ejercicio de yoga, si las vamos a separar, tendrán una descripción, y esa descripción es una instrucción.

Si entran, por ejemplo, a la postura de Tadasana, evalúen la forma en que la mente entra en Tadasana. No intenten hacer Tadasana  perfectamente, de hecho no se puede hacer perfectamente una postura. Una postura es perfecta solo relativa al estado corporal del momento.

Tadasana perfecta hoy, no es Tadasana perfecta mañana, así que no existe la postura perfecta.

Pero intenten entender la forma en la que la mente se introduce y se mueve por el cuerpo.  Cuando hacen una corrección, giran el hombro o giran las piernas, cómo se desplaza la mente por el cuerpo y  qué abandona, qué parte del cuerpo dejó de sentir o de tocar, intenten que no haya ninguna zona que abandone, intenten sentir toda la piel a la misma vez, intenten conectar y sentir que ocurre en las partes del cuerpo que normalmente no atienden cuando hacen una reacción en otra parte del cuerpo y verán que todo tiene relación. Todo el Asana completa puede corregirse de una vez, y todo el Asana percibe que hay un cambio en alguna parte del cuerpo. Esa conectividad es la que tienen que desarrollar el cerebro, como base de la postura.

Cuando hay una zona corporal en la que parece que no ocurre nada mientras se está actuando en otra,  ahí es donde se produce lo interesante, porque hay desconexión. Esa desconexión puede ser a nivel físico, porque tienen una parte del cuerpo dormida, o puede ser a nivel nervioso, porque no tenemos aún activa esa zona del sistema sensitivo. Cuando encontramos esto, es cuando se produce el cambio. Ahí es donde el aspirante a yogui tiene que actuar. Hay que completar es parte del asana, integrarla a nivel físico, nervioso y mental con el resto del cuerpo y de la mente. Persistir y repetir la postura hasta que sensibilicemos la zona.

No se trata de crear tono, elasticidad, equilibrio. Todo eso son solo herramientas, medios para conseguir el fin del asana. Se trata de expandir y estabilizar la consciencia.