La Concentración en el Asana o en un Vinyasa

La Concentración en el Asana o en un Vinyasa

La Concentración en el Asana o en un Vinyasa

Cuando se produce  un movimiento grande del cuerpo, es altamente atractivo para la mente. Un movimiento intenso del cuerpo produce, como el efecto Venturi, una gran atracción de la mente hacia la zona corporal que se mueve. Entonces ¿qué pasa en el resto del cuerpo?

Automáticamente, cuando la mente sigue al movimiento, abandona al resto del cuerpo, que es precisamente el que debe actuar para resistir y estabilizar el ejercicio. Es lo que ocurre al acuclillarse en Utkatasana, cuando la mente sigue a las piernas y el pecho y los hombros se hunden. Es lo que ocurre en Urdhvamukha svanasana cuando la mente se va al pecho y los hombros y las piernas se giran fuera y se aflojan. Se produce el movimiento y la mente se va tras el movimiento, dejando fuera del foco de atención una amplia zona corporal.

La parte del cuerpo que resiste para equilibrar el movimiento que se está produciendo es la que pierde la tensión y la atención. Es decir, el nivel de energía y presencia de la mente se desbalancea porque el foco de atención de la mente se mueve violentamente tras el movimiento. La mente es adicta al movimiento y lo persigue, dejando de atender su verdadero deber, que es ser ecuánime y mantener su presencia en todo el asana

** Este artículo es la trasncripción de este Fragmento de Video (VER VIDEO)

Cuando se deshace una postura, la tendencia de la mente es soltar al cuerpo violentamente. Se va, muchas veces dejando al cuerpo en una posición inestable. Esto es una clara huida a la permanencia, al esfuerzo sostenido. Es decir, una huida de la concentración. Ya lo hemos hablado en otros momentos. Falta ecuanimidad, bramacharya, como base de la concentración.  Entramos a la postura con toda la atención del mundo y salimos de la postura como si estuviéramos lanzando el cuerpo. ¿Se dan cuenta cómo los alumnos salen de las posiciones?, ¿cómo entran a la postura y cómo salen de la postura? Eso les habla de la actitud de la mente. La mente está muy atenta al entrar y completamente dispersa o huyendo del cuerpo al salir. Ahí, en el momento de máxima tensión de la mente, cuando están a punto de salir, es cuando hay que aplicar el máximo esfuerzo de atención. No dejar que la mente salte. Hay que llamar la atención del practicante ahí, para modificar el comportamiento. Hay que evitar los movimientos mentales violentos.

Cuando hacen un Vinyasa es lo mismo. La mente quiere saltar instantáneamente de una postura a otra. Olvidar violentamente una por pasar a la otra. Es como si ya la primera postura no importase. Un vinyasa es el paso gradual de un asana a otra y es precisamente una prueba de lo anterior. Es un excelente pretexto para desarrollar un movimiento gradual, parejo y ecuánime de la mente y el cuerpo, que transforma un asana en otra. Los saltos y vacíos de consciencia denotan impermanencia y desconcentración. En otras palabras, inmadurez de la consciencia en el ejercicio.

Esto es, por supuesto, independiente de las cualidades y facilidades físicas que pueda presentar el practicante. Entiendan que una cosa es fuerza, elasticidad, equilibrio e inteligencia corporal (entrenamiento del sistema sensitivo motor y psicomotricidad) y otra es concentración (capacidad de permanencia de la mente en un área, objeto o proceso determinado) y ecuanimidad. Las primeras suelen confundirse con el objetivo de la práctica de asana y vinyasa, mientras que son solo el principio y la base sobre la que se desarrollarán las otras.

Así, teniendo un entrenamiento físico adecuado, la mente tiene un escenario donde sostenerse y desarrollar ecuanimidad y concentración. Aunque la concentración en este nivel sea aún dependiente del esfuerzo del cuerpo, es un requisito fundamental para el desarrollo de la práctica profunda (antaranga sadhana) que más adelante desarrollará el practicante.

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Yoga Terapéutico para Mayores

Yoga Terapéutico para Mayores

Maria Silvia Barragán

Maria Silvia Barragán

Odontóloga y Profesora de Yoga

Hace unos días recibimos por WhatsApp este mensaje de Maria Silvia Barragán, y le pedimos permiso para compartirlo con todos los seguidores de NEXOYOGA.

Nos sentimos muy honrados de tener Profesores de Yoga como Maria Silvia, que cada día siguen formándose y creciendo como Profesionales en la Enseñanza del Yoga, aportando VALOR REAL a sus alumnos, y en este caso, aplicando el YOGA TERAPÉUTICO para ayudar a personas como la de ésta historia, a GANAR CALIDAD DE VIDA.

MUCHAS GRACIAS SILVIA por compartirnos esta historia 🙂

Escucha primero el audio, y luego puedes ver el Video publicado por la TV “Somos Balcarce” en su Página de Facebook.

La Base para una Práctica Profunda de Yoga

La Base para una Práctica Profunda de Yoga

El Estudio del Estereotipo de Comportamiento de la Mente en el Asana

El conjunto de reacciones y movimientos involuntarios que hace la mente al enfrentar cualquier tarea, es un estereotipo dinámico. No hablamos solamente de elementos aislados del comportamiento, sino de todo el programa que sigue la mente al desarrollar cualquier actividad. Apliquemos este principio al asana.   

La mente es impermanente y lo reflejará al intentar sostener un asana. Se dispersa, tiende a perseguir al movimiento dejando las demás zonas desatendidas, se irrita al asumir esfuerzo, huye del esfuerzo o lo embiste violentamente, etc.

Comenzamos aprendiendo instrucciones de cómo no dañarnos al ejecutar físicamente una postura, para ganar tono y elasticidad de las cadenas musculares, propiocepción, equilibrio y coordinación. Eso está bien, pero es solo el parvulario.

Sobre estas cualidades, una vez que el asana se sostiene segura y estable físicamente, la mente debe desarrollarse y pulirse transformando todas los efectos listados anteriormente. Pero esto ocurrirá en la medida en la que el practicante ponga atención y esfuerzo mental en ello. No es algo natural y sin esfuerzo. Lleva mucha más inteligencia y disciplina que las primeras cualidades físicas desarrolladas.

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Por ejemplo, al entrar en un asana, cuando trabajan en el pecho, el abdomen, la pelvis y las piernas a la misma vez tienen que responder simultáneamente a todos a la vez.

Si no responden a la misma vez hay desconexión. La mente tiene que estar ahí, no es tan simple, lo intentarán centenares de veces, miles de veces si es necesario antes de que salga con naturalidad, tienen que estar presentes y concentrados, lleva esfuerzo: mental y físico.

El estereotipo de comportamiento de la mente en el ejercicio, en el Asana, siempre es el mismo. Independientemente de pulir la forma física del Asana, tienen que pulir el comportamiento de la mente en el proceso de ejecución de la postura. Estudiar esto es realmente plantearse una práctica profunda de yoga, porque empiezan a pulir la mente a través de la acción consciente.

Por ejemplo, entremos en Urdhva baddhanguliyasana. Al subir los brazos la mente los persigue y abandona las piernas. Luego nos damos cuenta y volvemos a las piernas. Estabilizamos. Luego nos fijamos de que al subir perdimos giro en los hombros, los giramos más, pero al hacerlo la mente se colapsa sobre el punto de máximo esfuerzo y hacemos una ligera mueca en la cara. En ese momento no estamos sintiendo el abdomen, que se suelta y dejamos ir las costillas más bajas al frente. Y así, veremos una serie de saltos, colapsos, idas y venidas de la mente por el asana hasta que la logramos estabilizar. Pero si tenemos claro que lograr todas las instrucciones del asana no es el objetivo, sino pulir la forma en la que la mente lo consigue, todas a la vez, entonces estaremos puliendo en realidad la base de una práctica profunda de yoga. La mente está ganando maestría.

Al ir cambiando gradualmente la adicción al movimiento por la capacidad de permanencia, la dispersión por concentración, la irritación de asumir esfuerzo por tolerancia y observación, la huida o embestida del esfuerzo por ecuanimidad, estamos cambiando el estereotipo dinámico de la consciencia.

Esto impacta directamente en el carácter y la forma en la que nos relacionamos con el mundo y los demás seres humanos. Es una de las razones por las que el estilo de vida del yoga impacta positivamente en la sociedad.

No aisla al yogui, sino que lo hace un miembro más integrado, tolerante y consciente dentro de la comunidad.   

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La Preparatoria Mental para Pranayama

La Preparatoria Mental para Pranayama

La Textura y el Comportamiento que se debe conseguir en la MENTE Antes de Abordar la Prática de Pranayama.

Hablemos de la preparatoria que la mente debe hacer para poder entrar en pranayama, sin violencia.

¿Han reflexionado sobre el comportamiento que la mente tiene en un asana? ¿Se han dado cuenta de que la presencia y estabilidad de la mente están supeditados al esfuerzo del asana?  

¿Qué va a pasar cuando la mente no tenga un bíceps, un cuádriceps, un tendón estirado sobre lo que posar la atención para no fluctuar?

La mente se queja cuando la postura es intensa y hay mucho esfuerzo, pero ese esfuerzo es una bendición, porque mientras está, la mente no se mueve. El esfuerzo fija a la mente al ejercicio y establece concentración.

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Es muy fácil concentrar la mente en un esfuerzo, un esfuerzo asumible, no un esfuerzo violento que pueda llevar a la lesión de un tendón. Cuando el esfuerzo está contenido en nuestros límites, aunque estemos cerca del límite, la mente sencillamente no se va de ahí, y es muy fácil conseguir concentración de esa manera.

Cuando no está el esfuerzo, la mente se va porque su tendencia es fluctuante. Eso lo ven claramente en Savasana. Ustedes pueden hacer todas las asanas, presentes en todas ellas. Cuando están haciendo el ejercicio correctamente, cuando se extiende, cuando trabaja bien todo, la mente está ahí, no se va.

Ahora, llegan a Savasana, se va el esfuerzo corporal y la mente, o se evade, o se duerme. Esto es, actitud rajásica (reactiva, alterada) o actitud tamásica (indolente, inercial).  Eso les habla claramente del estado de fondo de la mente.

Si Savasana no preserva la atención de la mente de la piel hacia el interior, como mismo se mantiene en otra asana, solo que sin esfuerzo físico externo, entonces esa mente está sin pulir todavía, está alterada o aletargada, si la comparamos con lo necesario para hacer Pranayama.

Entonces, un indicador importante para pranayama (independientemente de los progresos físicos que tienen que darse para que la maquinaria osteomuscular funcione bien con la respiración) es  que la mente pueda mantener cinco minutos de Savasana. Cinco minutos de Savasana con presencia de la piel hacia el interior.

Observen las fluctuaciones. Si la mente se va y la vuelven a traer al cuerpo. Hay que disfrutar de Savasana, disfrutar de la relación de la mente y el cuerpo, en el caso es estar dentro del cuerpo en esos cinco minutos.

Observar todo lo quieran, que el diafragma se afloja, que la piernas se aflojan, todos lo elementos que les llame su atención. La mente seguirá estando de la piel hacia adentro, por lo cual estará contenida.

Cuantas veces salte, cuantas veces se duerma, serán fluctuaciones. A veces se va, no se enteran, se pasa un rato fuera, regresa, se duerme, se despierta otra vez, etc. Observar y disminuir todas esas fluctuaciones, es una forma de llevar a la mente hacia un comportamiento sáttvico, o sea de estabilidad y presencia sin esfuerzo.

Si cuando terminan las Asanas, se duermen  automáticamente en Savasana (sea porque están agotados o porque las Asanas están embotando al cerebro en vez de darle lucidez), es síntoma de inmadurez en la mente o en la ejecución del asana, que no llega a producir un estado mental maduro.

Lo mismo si el cerebro está muy inquieto y la mente automáticamente se va del cuerpo.

En resúmen, savasana es la antesala de pranayama. Es el único ejercicio al que tenemos acceso dentro de una práctica preliminar que nos da un indicador del estado mental con que nos quedamos al término de nuestra sesión de asanas. Este será el estado con el que iniciemos pranayama.

Si es inmaduro, indolente o violento, así será el tratamiento que daremos a nuestros pulmones, nervios, cerebro y sistema endocrino.

Es preciso pulir la mente desde asana y corroborarlo en savasana.

¿Qué Tiempo Sostienes Savasana con Plena Presencia de la Mente?

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El Asana Mental

El Asana Mental

El Ejercicio de Transformación de la Mente en un Asana.

Cuando la mente se focaliza en una zona pequeña, controlamos muy bien y con mucha nitidez todos los detalles de esa pequeña parte del asana. Nos conocemos todas las distribuciones, nos sabemos de memoria todas las posturas. todo eso está muy bien. Pero la actitud de la mente, la forma en que la mente desarrolla la postura es lo primero que desaparece o disminuye de calidad.

Todos pensamos que  lo primero que involuciona cuando dejamos de practicar asanas es la elasticidad o la fuerza.

No es así?

** Este artículo es la trasncripción de este Fragmento de Video (VER VIDEO)

Lo primero que perdemos es la capacidad de coordinar zonas amplias del cuerpo. La capacidad de expandir la mente por todo el cuerpo y crear una acción única.

Todos los días tenemos que darle un input  al cerebro y a la mente de que la acción de un Asana es una acción global. Todas las instrucciones que están reproduciendo mentalmente, que están dando ustedes mismos ahora para hacer una posición, la tenemos puesta en orden porque el profesor las da en orden, pero eso es porque el profesor tiene una sola boca y no puede hacer otra cosa. Si tuviera varias bocas les daría varias instrucciones a la vez.

El único órgano sensorial que puede sentir muchas cosas a la misma vez es la piel porque está en todas parte del cuerpo. Durante un asana, el cerebro debe comunicarse con la piel más que con el ojo, precisamente por eso es tan necesaria la propiocepción.

Los canales que comunican al cerebro con cada parte de la piel son activados por el cerebro en un orden específico porque así lo decidimos, pero su verdadero potencial es que se pueden sentir y procesar todos a la vez. He ahí la cualidad de expansión y concentración de la mente trabajando en equilibrio. Un equilibrio que producirá sin duda la práctica profunda que es el yoga.    

Precisamente, se trata de que no vean en orden las instrucciones, sino que las vean una a una  como proyecciones de la postura, vista desde distintas partes del cuerpo, que una vez que se desarrolla la postura se pueden percibir como un todo integrado y completo.

¿Cuántas instrucciones tiene un Asana?

Una. Es el Asana en sí.

Cada una de las partes del cuerpo y su comportamiento en un ejercicio de yoga, si las vamos a separar, tendrán una descripción, y esa descripción es una instrucción.

Si entran, por ejemplo, a la postura de Tadasana, evalúen la forma en que la mente entra en Tadasana. No intenten hacer Tadasana  perfectamente, de hecho no se puede hacer perfectamente una postura. Una postura es perfecta solo relativa al estado corporal del momento.

Tadasana perfecta hoy, no es Tadasana perfecta mañana, así que no existe la postura perfecta.

Pero intenten entender la forma en la que la mente se introduce y se mueve por el cuerpo.  Cuando hacen una corrección, giran el hombro o giran las piernas, cómo se desplaza la mente por el cuerpo y  qué abandona, qué parte del cuerpo dejó de sentir o de tocar, intenten que no haya ninguna zona que abandone, intenten sentir toda la piel a la misma vez, intenten conectar y sentir que ocurre en las partes del cuerpo que normalmente no atienden cuando hacen una reacción en otra parte del cuerpo y verán que todo tiene relación. Todo el Asana completa puede corregirse de una vez, y todo el Asana percibe que hay un cambio en alguna parte del cuerpo. Esa conectividad es la que tienen que desarrollar el cerebro, como base de la postura.

Cuando hay una zona corporal en la que parece que no ocurre nada mientras se está actuando en otra,  ahí es donde se produce lo interesante, porque hay desconexión. Esa desconexión puede ser a nivel físico, porque tienen una parte del cuerpo dormida, o puede ser a nivel nervioso, porque no tenemos aún activa esa zona del sistema sensitivo. Cuando encontramos esto, es cuando se produce el cambio. Ahí es donde el aspirante a yogui tiene que actuar. Hay que completar es parte del asana, integrarla a nivel físico, nervioso y mental con el resto del cuerpo y de la mente. Persistir y repetir la postura hasta que sensibilicemos la zona.

No se trata de crear tono, elasticidad, equilibrio. Todo eso son solo herramientas, medios para conseguir el fin del asana. Se trata de expandir y estabilizar la consciencia.